
Si hoy entrenas muay thai en Lima, Arequipa o Trujillo, estás parado sobre décadas de esfuerzo de entrenadores, promotores y atletas que trajeron y consolidaron este arte en el país. Aquí te cuento cómo se construyó la escena peruana, quiénes empujaron el carro, cuáles fueron los momentos clave y hacia dónde va el deporte.
Los inicios y los primeros impulsores
A fines de los años 90 e inicios de los 2000, el muay thai comenzó a practicarse de forma más sistemática en el Perú. Hasta entonces se conocía de manera superficial, a través de películas, demostraciones aisladas y algún que otro seminario dictado por maestros extranjeros. Sin embargo, el interés fue creciendo y aparecieron los primeros gimnasios que decidieron incorporar esta disciplina a su oferta.
En ese contexto surgieron entrenadores pioneros que apostaron por el muay thai como deporte de contacto con identidad propia, diferente al boxeo y al kickboxing. Uno de los nombres que suele mencionarse es el de Rodrigo Jorquera, quien cumplió un rol fundamental en la formación de peleadores y en los procesos de selección nacional. A su lado, técnicos como Frank Paredes y otros referentes locales ayudaron a cimentar la base de lo que años después sería una federación reconocida.
Organización y reconocimiento institucional
El crecimiento trajo consigo la necesidad de una organización que diera forma y legitimidad. Así nació la Federación Deportiva Peruana de Muay Thai, afiliada al Instituto Peruano del Deporte y al Comité Olímpico Peruano. Esta federación adoptó los reglamentos y lineamientos de la IFMA, la principal entidad mundial de este deporte.
Este reconocimiento no fue un simple trámite burocrático: significó que Perú podía competir oficialmente en campeonatos internacionales, acceder a programas de desarrollo deportivo, y formar árbitros y jueces con acreditación internacional. También abrió la puerta para que el muay thai sea considerado dentro del calendario de los Juegos Mundiales y otros eventos multisport, donde los atletas peruanos ya han dicho presente.
Hitos deportivos que marcaron el camino
En poco más de dos décadas, Perú consiguió resultados que pusieron al país en el mapa del muay thai mundial.
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En campeonatos mundiales juveniles y mayores, la selección peruana logró medallas de oro, plata y bronce, demostrando que no se trataba sólo de entusiasmo local sino de un nivel competitivo real.
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En 2019, en un certamen realizado en Tailandia, cuna del muay thai, los peruanos Fiorella Conroy, Piero Pineda, Martina Muñoz y Eduardo Hinostroza se consagraron campeones, un hecho que fue celebrado ampliamente en la comunidad de artes marciales del país.
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En 2024, durante los Juegos Bolivarianos Bicentenarios de Ayacucho, el muay thai peruano obtuvo un título histórico, consolidando a la disciplina como una de las más sólidas entre los deportes de combate.
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Ese mismo año, el peleador Wilo Díaz se convirtió en el primer campeón nacional reconocido por el Consejo Mundial de Muay Thai (WBC MuayThai), lo que le dio una visibilidad internacional inédita.
Atlets referentes y la proyección hacia las MMA
Entre los nombres más conocidos destaca Gabriel Mazzetti, quien pasó de ser campeón sudamericano y panamericano de muay thai a brillar en competencias internacionales, alcanzando medallas en mundiales y en los World Games. Su posterior transición a las artes marciales mixtas lo consolidó como un atleta completo y puso en vitrina al muay thai peruano como una cantera válida para el alto rendimiento.
A su lado se pueden mencionar a jóvenes figuras que siguen acumulando experiencia en torneos internacionales, mostrando que no se trata de un fenómeno aislado, sino de una generación entera que empuja fuerte desde academias de todo el país.
La expansión de los gimnasios y la práctica recreativa
Otro punto importante en esta historia es la expansión territorial. Lo que al inicio parecía un deporte reservado a unos pocos gimnasios de Lima, hoy se ha multiplicado en ciudades como Arequipa, Trujillo, Cusco y Piura. Cada año aparecen nuevas academias que combinan la formación competitiva con clases recreativas orientadas a la salud y al acondicionamiento físico.
Esto explica por qué cada vez más jóvenes, e incluso adultos que no buscan competir, se suman al muay thai como una forma de entrenamiento integral. La disciplina no solo mejora la fuerza, la resistencia y la flexibilidad, sino que también refuerza la confianza, el control emocional y la disciplina personal.
Formación de jueces, árbitros y entrenadores
La federación y los clubes organizan constantemente cursos y capacitaciones para árbitros, jueces y entrenadores. La idea es profesionalizar la práctica y asegurar que las competencias se desarrollen bajo estándares internacionales de seguridad y calidad. Este aspecto es crucial, porque garantiza que los peleadores peruanos que viajan al extranjero compitan en igualdad de condiciones y que quienes vienen al Perú encuentren un entorno de seriedad y profesionalismo.
El presente y el futuro del muay thai peruano
Hoy el muay thai en Perú goza de un presente sólido. Hay un calendario nacional con torneos regulares, ligas amateurs, copas y selectivos que alimentan a la selección nacional. También hay mayor visibilidad en medios y redes sociales, lo que motiva a nuevos practicantes a sumarse.
Este año, además, se volverán a realizar los XX Juegos Bolivarianos Lima – Ayacucho, donde el muay thai tendrá presencia y el peruano Joaquín Fernández, reciente subcampeón mundial, será uno de los representantes más destacados. Su participación refleja el nivel competitivo que viene alcanzando la disciplina en el país y marca un hito para seguir posicionando al muay thai en escenarios internacionales.
El futuro apunta a consolidar la base juvenil, garantizar procesos de entrenamiento a largo plazo y seguir buscando resultados en competencias internacionales. Otro desafío importante es integrar más regiones del país y generar un circuito realmente nacional que no dependa solo de Lima.
La historia del muay thai en Perú es la historia de un deporte que empezó con pocos pioneros y hoy es una disciplina en expansión. Los hitos logrados en mundiales, la profesionalización a través de la federación, y la aparición de figuras internacionales muestran un camino de crecimiento que no se detiene. Entrenar muay thai en el Perú ya no es una rareza: es sumarse a una tradición en construcción, con raíces sólidas y un futuro prometedor.