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Qué es el savate: el arte marcial francés que mezcla boxeo y patadas con precisión

Si entrenas deportes de combate, seguro conoces disciplinas como el boxeo, el kickboxing o el muay thai. Sin embargo, existe un arte marcial menos conocido en Latinoamérica que combina elegancia, técnica y un enfoque muy particular del combate de pie: el savate, también llamado boxeo francés. Esta disciplina mezcla golpes de puño con patadas precisas y se diferencia de otros deportes de striking por su énfasis en la distancia, el control y la exactitud del movimiento.

En los últimos años, el savate ha empezado a despertar interés entre practicantes que buscan algo más técnico y estratégico, sin dejar de lado la intensidad del combate. Si quieres entender qué es el savate, de dónde viene y por qué puede ser una excelente opción para complementar tu entrenamiento, aquí tienes una guía clara y directa.

Origen del savate: de las calles de Francia al deporte moderno

El savate nació en Francia durante el siglo XIX, especialmente en zonas portuarias y urbanas. En sus inicios, no era un deporte organizado, sino una forma de defensa personal y de pelea callejera donde se combinaban golpes de puño con patadas ejecutadas con el pie calzado. Esto marcó una diferencia importante frente a otras disciplinas, ya que la precisión y la colocación del golpe eran fundamentales para ser efectivo.

Con el paso del tiempo, esta forma de combate se fue estructurando y se incorporaron técnicas del boxeo inglés. Así surgió lo que hoy se conoce como boxeo francés o savate, una disciplina con reglas, protecciones y un sistema de enseñanza bien definido.

Actualmente, el savate se practica como deporte de combate, con competiciones oficiales, categorías de peso y un sistema de grados. Aunque no tiene la misma difusión que el muay thai o el kickboxing, sigue siendo muy respetado en Europa y poco a poco gana espacio en otras regiones del mundo.

En qué se diferencia del kickboxing y del muay thai

A simple vista, el savate puede parecer similar al kickboxing, ya que ambos combinan puños y patadas. Sin embargo, las diferencias son claras cuando se observa el estilo de combate.

En el savate, las patadas suelen ser más largas, más técnicas y más enfocadas en el control de la distancia. No se busca tanto el intercambio constante de golpes en corta distancia, sino un uso inteligente del espacio, con entradas y salidas constantes. Es un estilo que premia la técnica limpia y la precisión por encima de la fuerza bruta.

En comparación con el muay thai, el savate no utiliza codos ni rodillas como armas principales, y el trabajo en clinch tiene un papel mucho menor. El combate se mantiene principalmente en media y larga distancia, con un enfoque fuerte en el desplazamiento y el manejo del ritmo.

Otra diferencia importante es el uso del pie en las patadas. Tradicionalmente, el savate se practica con calzado, lo que influye en la mecánica del golpe y en la selección de objetivos. Esto hace que el estilo sea muy particular y que el practicante desarrolle un control muy fino de sus movimientos.

Qué tipo de técnicas se usan en el savate

El savate combina técnicas de boxeo clásico con un sistema de patadas propio y bien estructurado. En cuanto a los puños, se utilizan golpes directos, ganchos y uppercuts, muy similares a los del boxeo tradicional. Por eso, muchas personas que vienen del boxeo se sienten cómodas al probar esta disciplina.

En las patadas, el savate ofrece un repertorio variado que incluye golpes frontales, laterales y circulares, siempre con un enfoque en la precisión, el equilibrio y el control corporal. No se trata solo de golpear fuerte, sino de golpear en el momento correcto y desde la distancia adecuada.

El trabajo de pies y el desplazamiento son claves. Un practicante de savate aprende a moverse de forma constante, a medir a su oponente y a manejar el ritmo del combate con inteligencia. Este enfoque hace que el estilo sea muy completo desde el punto de vista técnico.

Beneficios de entrenar savate en la actualidad

Entrenar savate aporta beneficios tanto físicos como técnicos. A nivel físico, mejora la resistencia cardiovascular, la coordinación, la agilidad y la fuerza funcional. El trabajo continuo de desplazamientos y combinaciones mantiene el cuerpo en movimiento y exige un buen nivel de condición física general.

Desde el punto de vista técnico, el savate desarrolla una gran conciencia de la distancia y del tiempo. Aprendes a leer mejor a tu oponente, a elegir cuándo atacar y cuándo defender, y a no depender únicamente de la potencia para ser efectivo.

Además, es una excelente opción para quienes buscan un deporte de combate con un enfoque más estratégico. El savate obliga a pensar, a planificar y a ejecutar con precisión, lo que lo convierte en una disciplina muy interesante para quienes disfrutan del aspecto táctico del combate.

Cómo empezar a entrenar savate si vienes del boxeo o del striking

Si ya entrenas boxeo, kickboxing o incluso muay thai, el savate puede ser una muy buena forma de ampliar tu repertorio técnico. El trabajo de puños te resultará familiar, pero tendrás que adaptarte a un uso diferente de las patadas y a una gestión distinta de la distancia.

Para entrenar de forma segura, es fundamental contar con equipo adecuado. Unos guantes de boxeo RDX son una excelente opción para el trabajo de saco, manoplas y sparring, ya que ofrecen buena protección para las manos y muñecas durante sesiones intensas de golpeo. Esto es especialmente importante en una disciplina donde el volumen de trabajo técnico con puños es alto.

Como en cualquier deporte de combate, lo ideal es empezar de manera progresiva, enfocándote primero en la técnica, el control y la coordinación. En el savate, la calidad del movimiento es más importante que la fuerza, así que vale la pena tomarse el tiempo para aprender bien las bases antes de buscar mayor velocidad o potencia.

Por qué el savate puede ser una gran opción para tu entrenamiento

El savate es una disciplina que combina lo mejor del boxeo con un sistema de patadas único, todo dentro de un marco técnico y estratégico muy claro. No es solo un deporte para intercambiar golpes, sino una forma de entender el combate desde la distancia, el control y la precisión.

Si te gusta el striking, si disfrutas el trabajo técnico y si buscas un desafío distinto a lo habitual, el savate puede ser una excelente alternativa. Además, complementa muy bien otros deportes de combate y te ayuda a mejorar tu movilidad, tu lectura del oponente y tu eficiencia al atacar y defender.

En un entorno donde muchos entrenamientos se enfocan solo en la intensidad, el savate propone volver a valorar la técnica, el orden y la estrategia. Y eso, para cualquier persona que entrene deportes de combate, siempre es una ventaja real.

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